Desde Bosch señalaron que la crisis afecta a la producción en sus plantas de Ansbach, Salzgitter (ambas en Alemania) y Braga (Portugal).
«Seguimos dando prioridad a todo lo necesario para atender a nuestros clientes y evitar restricciones en la producción o reducirlas al mínimo», declaró un portavoz de la empresa a la agencia.
A medida que la escasez de suministros ralentiza la producción de la compañía, esta se ha visto obligada a reducir las jornadas laborales para sus trabajadores.
De acuerdo al medio, la firma alemana está a la espera de la resolución del conflicto, balanceándose entre las esperanzas de un arreglo con las autoridades chinas y la búsqueda de un nuevo proveedor de estos componentes esenciales.
En este contexto, la presión de la industria automotriz mundial podría forzar a Países Bajos a dar marcha atrás en su intervención sobre Nexperia para reactivar el suministro de chips y poner fin al parón de los principales suministradores y fabricantes de vehículos.
