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Israel y Líbano reanudan contactos civiles tras más de 40 años bajo supervisión de la ONU

Representantes civiles de Israel y Líbano mantuvieron este miércoles sus primeros contactos directos en más de cuatro décadas, en el marco del mecanismo de alto el fuego vigente tras las hostilidades entre ambos países. 

La reunión tuvo lugar en la sede de la misión de paz de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL), en Naqura —zona fronteriza que históricamente ha sido escenario de tensión—, lo que marcó el primer paso formal en décadas para retomar un canal civil de diálogo. 

Por Líbano asistió como delegado civiles el exembajador en Estados Unidos Simon Karam, mientras que por Israel viajó el diplomático Uri Resnick, designado por el gobierno como su representante.

Según funcionarios israelíes, el encuentro incluye una agenda orientada a explorar cooperación económica y vías de entendimiento más allá del monitoreo militar habitual. Lo calificaron como un “hito histórico” que podría servir de base para una relación bilateral renovada. 

Pero desde Líbano se han mantenido cautelosos: el primer ministro libanés Nawaf Salam recordó que esta reunión no equivale a una normalización diplomática ni establece un proceso de paz formal. El estado de guerra entre ambos países sigue vigente oficialmente. 

El nuevo formato —la inclusión de representantes civiles en lugar de únicamente militares en el comité de supervisión del alto el fuego— refleja los cambios impulsados por mediadores internacionales, que han presionado por desmilitarizar el diálogo y abrir espacios civiles para la recuperación post-conflicto. 

Para muchos analistas, aunque simbólico, el paso marca una apertura en una relación que durante décadas se fundamentó en hostilidades, desconfianza y enfrentamientos —una señal de que incluso los conflictos más arraigados pueden buscar alternativas de comunicación.

No obstante, el camino sigue siendo frágil. Cualquier gesto debe ir acompañado de medidas de confianza, garantías de seguridad y avances concretos; de lo contrario, la fragilidad del acuerdo y la historia de enfrentamientos podrían volver a sabotear estos intentos de diálogo.

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