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🚨 Ofensiva en el frío: Rusia lanza un ataque masivo contra la red eléctrica de Ucrania y deja al menos dos muertos 🇺克兰

Rusia ha ejecutado este martes 23 de diciembre de 2025 una de las mayores ofensivas combinadas de los últimos meses, lanzando una oleada masiva de drones y misiles contra la infraestructura energética de Ucrania. El ataque, que coincide con la llegada de temperaturas gélidas al país, tuvo como objetivo principal centrales eléctricas y subestaciones de transmisión en diversas regiones, incluyendo Kiev, Járkov y Leópolis. Las autoridades ucranianas informaron que la agresión dejó un saldo inicial de al menos dos personas fallecidas y decenas de heridos, además de provocar cortes de energía de emergencia que han afectado a cientos de miles de ciudadanos en plena temporada navideña.

El Ministerio de Defensa de Ucrania informó que sus sistemas de defensa antiaérea lograron interceptar una cantidad significativa de los proyectiles y drones suicidas tipo Shahed lanzados desde territorio ruso. Sin embargo, varios misiles de crucero de alta precisión lograron impactar en instalaciones críticas, causando daños severos que, según los técnicos de la operadora Ukrenergo, tardarán semanas en repararse totalmente. El presidente Volodímir Zelenski calificó el ataque como un acto de «terrorismo energético» destinado a quebrar la moral de la población civil durante el invierno, instando nuevamente a sus aliados occidentales a acelerar la entrega de sistemas de protección aérea avanzada.

Por su parte, el Kremlin justificó la operación como un ataque de represalia contra centros de mando y nodos logísticos que, según Moscú, son utilizados para el suministro de armamento occidental al frente de batalla. Rusia sostiene que sus objetivos son exclusivamente de carácter militar o vinculados al esfuerzo de guerra ucraniano, negando de forma sistemática que su intención sea castigar a la población civil. Este nuevo bombardeo ocurre en un momento en que la presión internacional para una mesa de negociación aumenta, pero el recrudecimiento de las hostilidades sugiere que ambas partes se preparan para una guerra de desgaste prolongada durante el inicio de 2026.

Finalmente, este ataque masivo subraya la extrema vulnerabilidad del sistema eléctrico ucraniano tras casi cuatro años de conflicto. La comunidad internacional ha condenado el uso del invierno como arma de guerra, advirtiendo sobre una posible nueva crisis humanitaria si la red eléctrica colapsa totalmente bajo el peso de futuros ataques. Mientras el 2025 llega a su fin, la situación en el terreno indica que la paz sigue siendo un objetivo lejano, y que la capacidad de resistencia de Ucrania dependerá en gran medida de su habilidad para mantener operativos los servicios básicos frente a una campaña aérea rusa que no muestra signos de tregua.

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