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ALIANZA ESTRATÉGICA EN CENTROAMÉRICA: ESTADOS UNIDOS RATIFICA APOYO AL PRESIDENTE ELECTO NASRY ASFURA
En un movimiento clave para la estabilidad regional, la encargada de negocios de Estados Unidos en Honduras, Collen Anne Hoey, se reunió este martes 30 de diciembre de 2025 con el presidente electo Nasry «Tito» Asfura. El encuentro, celebrado apenas seis días después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) oficializara su victoria, sirvió para ratificar el compromiso de Washington de trabajar de forma estrecha con la nueva administración que asumirá el poder el próximo 27 de enero de 2026. La reunión marca el fin de la era de la izquierda liderada por Xiomara Castro y alinea a Honduras con la visión de «prioridades regionales compartidas» impulsada por la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
Durante la sesión, la diplomática Hoey subrayó tres pilares fundamentales que definirán la agenda bilateral en 2026: el fin de la inmigración ilegal, el fortalecimiento de la seguridad regional y el impulso al crecimiento económico. Este acercamiento no es fortuito; Asfura contó con el respaldo público de Trump durante la campaña, quien lo describió como un «amigo de la libertad». Para Washington, el retorno del Partido Nacional al poder representa una oportunidad para restablecer a Honduras como un aliado estratégico en la lucha contra el crimen organizado y como un muro de contención frente a las influencias externas en el hemisferio.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, también reforzó este mensaje a través de una comunicación oficial, felicitando a Asfura por su triunfo con el 40,26 % de los votos. Rubio instó a todas las fuerzas políticas hondureñas a respetar los resultados confirmados para asegurar una transición pacífica de autoridad. Esta validación internacional es crucial para el presidente electo, quien enfrenta cuestionamientos de la oposición liderada por Salvador Nasralla (39,5 %), quien ha denunciado irregularidades en el conteo de votos. Con el respaldo de EE. UU., Asfura gana la legitimidad necesaria para iniciar un proceso de «reconciliación y unidad» nacional.
Un punto de interés geopolítico tras la reunión es el posible giro en las relaciones internacionales de Honduras. Durante su campaña, Asfura sugirió la posibilidad de reevaluar los lazos con China y fortalecer la relación con Taiwán, una postura que resuena positivamente en los pasillos de poder en Washington. Además, se espera que el nuevo gobierno colabore estrechamente en el combate a lo que la administración Trump denomina «narcocomunismo» en la región. Este cambio de timón posiciona a Honduras dentro de un bloque conservador creciente en América Latina, que busca revertir las políticas de la «marea rosa» de los años anteriores.
Desde el punto de vista económico, la colaboración prometida por Estados Unidos incluye asistencia directa y el fomento de inversiones bajo la premisa de «ayuda por resultados». Asfura, exalcalde de Tegucigalpa, ha prometido que su gestión se centrará en la infraestructura y la generación de empleo para reducir las causas estructurales de la migración. El Departamento de Estado ha dejado claro que la prosperidad de Honduras es vital para la seguridad hemisférica, y que el éxito de la administración de Asfura será medido por su capacidad para frenar el flujo migratorio hacia el norte mediante la creación de oportunidades locales estables.
Al cerrar el 2025, Honduras se prepara para un cambio de paradigma bajo la mirada atenta de la comunidad internacional. La reunión con Hoey no solo fue un protocolo diplomático, sino el inicio operativo de una alianza que busca reconfigurar el Triángulo Norte de Centroamérica. Con la promesa de «no fallarle al pueblo», Nasry Asfura asume el reto de gobernar un país polarizado, contando con el respaldo de la potencia más grande del mundo como su principal aval para los desafíos que traerá el 2026.
