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Este miércoles 7 de enero de 2026, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, detalló ante el Congreso en Washington la hoja de ruta estratégica para el futuro de Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro. El plan, diseñado para evitar un colapso social y asegurar los intereses energéticos estadounidenses, se divide en tres etapas críticas:
Fase 1: Estabilización Inmediata
El objetivo primordial es prevenir que Venezuela descienda al caos total.
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Control de Recursos: EE. UU. ejercerá una «quincena» o control directo sobre el crudo venezolano (inicialmente entre 30 y 50 millones de barriles) para asegurar que las ventas se realicen a precios de mercado y los fondos no sean desviados por redes de corrupción remanentes.
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Orden Público: Washington utiliza su influencia sobre las autoridades interinas (lideradas por Delcy Rodríguez) para garantizar la operatividad de los servicios básicos y la seguridad interna.
Fase 2: Recuperación Económica y Reconciliación
Una vez estabilizado el país, el plan transita hacia la reactivación productiva:
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Apertura de Mercados: Se buscará garantizar que empresas estadounidenses y occidentales tengan un acceso «justo y equitativo» al mercado venezolano para reconstruir la industria petrolera y de infraestructura.
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Reconciliación Nacional: Esta etapa incluye la amnistía para presos políticos y el retorno de figuras de la oposición en el exilio para reconstruir la sociedad civil.
Fase 3: Transición Política Formal
La fase final consiste en la redefinición del futuro institucional de Venezuela.
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Independencia de Cuba: Rubio enfatizó que Venezuela debe declarar su «independencia total» de la influencia de los servicios de inteligencia cubanos, que han «colonizado» las instituciones venezolanas durante años.
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Elecciones y Soberanía: Aunque no se han dado fechas exactas, el fin último es que el pueblo venezolano transforme su país mediante un proceso electoral transparente una vez que las condiciones de seguridad y economía estén dadas.
Un Control «Indefinido» del Petróleo
El secretario de Energía, Chris Wright, complementó el anuncio señalando que Estados Unidos pretende controlar las exportaciones de petróleo venezolano de manera indefinida a través de fondos bajo supervisión de la administración de Donald Trump. Esta medida busca utilizar el crudo como la principal herramienta de apalancamiento para forzar los cambios políticos necesarios en Caracas.
Mientras Rubio actúa como el «arquitecto» de este protectorado energético, la Casa Blanca mantiene una vigilancia estrecha sobre figuras como Diosdado Cabello, advirtiendo que cualquier intento de sabotaje a este plan de tres fases será respondido con la máxima firmeza.
