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La potencia de la PlayStation 2 (PS2) era tan avanzada para su tiempo que, en 2003, científicos del Centro Nacional para Aplicaciones de Supercomputación (NCSA) de la Universidad de Illinois lograron conectar 70 consolas para construir un superordenador funcional. Este proyecto demostró que el hardware de consumo masivo podía ser utilizado para tareas de computación científica de alto nivel a una fracción del coste tradicional.

Los detalles más fascinantes de este hito tecnológico incluyen:

  • Poder de procesamiento: Cada PS2 utilizaba el procesador Emotion Engine, un chip de 128 bits que, para la época, ofrecía un rendimiento excepcional en cálculos de punto flotante.

  • Sistema Operativo: Los investigadores instalaron Linux (específicamente la versión oficial «PS2 Linux Kit») para permitir que las consolas se comunicaran entre sí y ejecutaran software de investigación.

  • Coste vs. Rendimiento: Mientras que un superordenador convencional de la época podía costar millones de dólares, este clúster se construyó con una inversión aproximada de 50.000 dólares, ofreciendo una potencia de procesamiento de unos 500 gigaflops.

  • Uso científico: El sistema se utilizó para simulaciones complejas, incluyendo modelos de dinámica de fluidos y otros cálculos que requerían gran capacidad de procesamiento paralelo.

  • Legado: Este experimento sentó las bases para proyectos futuros similares, como cuando la Fuerza Aérea de EE. UU. conectó más de 1,700 consolas PlayStation 3 años después para crear el «Condor Cluster».

Este proyecto no solo fue un testimonio de la ingeniería de Sony, sino que también cambió la percepción de las consolas de videojuegos, tratándolas como estaciones de trabajo potentes y versátiles.

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