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El baloncesto europeo ha sacudido el mercado con una de las intenciones más extravagantes y ambiciosas de los últimos años. Dimitrios Giannakopoulos, polémico propietario del Panathinaikos de Atenas, reveló públicamente que intentó fichar a Nikola Jokic, actual estrella de los Denver Nuggets y considerado por muchos como el mejor jugador del planeta. Según el mandamás heleno, la propuesta formal ya fue presentada este año tanto al jugador como a la franquicia estadounidense, aunque la respuesta inicial en Norteamérica fue un rotundo rechazo.
A pesar de que los Nuggets desestimaron la propuesta en cuestión de segundos al restar credibilidad a la operación, el dirigente griego dejó claro que no piensa rendirse. La estrategia del club de Atenas apunta directamente al futuro contractual del pívot serbio, cuyo vínculo actual entra en su recta final y abre la puerta a un posible escenario de agencia libre en el corto plazo. Aunque el ‘Joker’ ha priorizado su trayectoria en la élite de la NBA, el atractivo financiero y mediático que planea poner sobre la mesa el baloncesto griego promete dar mucho de qué hablar en los próximos meses.
La osada declaración ha desatado todo tipo de reacciones en el deporte internacional, dividiendo opiniones entre quienes ven una estrategia publicitaria y quienes reconocen el músculo económico que ostentan los gigantes de la Euroliga. Lo que es un hecho es que la mera posibilidad de tentar a una superestrella de su magnitud altera los cimientos del deporte rinde homenaje a la creciente ambición del Viejo Continente por atraer talento de categoría mundial.
Cierre de lectura: ¿Consideras viable que en un futuro cercano una gran estrella de la NBA decida dejar Estados Unidos para brillar en la Euroliga?
