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El camino de regreso a las Grandes Ligas empieza a tomar un ritmo positivo para uno de los brazos más experimentados de todo el negocio. El estelar lanzador derecho de los Azulejos de Toronto, Max Scherzer, dio un paso crucial en la recuperación de sus problemas físicos al completar con éxito una intensa sesión de bullpen en el Yankee Stadium, mientras evoluciona favorablemente de la fuerte tendinitis en su antebrazo derecho.
La sesión de trabajo consistió en un total aproximado de 22 lanzamientos sobre el montículo neoyorquino, bajo la estricta supervisión del cuerpo médico y técnico de la organización canadiense. El mánager del equipo, John Schneider, expresó su satisfacción por el progreso mostrado por el serpentinero de 41 años, adelantando que el plan inmediato contempla una nueva sesión desde el bullpen y, de no presentarse contratiempos, el derecho podría enfrentar a bateadores en prácticas de bateo en el transcurso de la semana.
El tres veces ganador del premio Cy Young ha tenido una campaña accidentada, manteniéndose fuera de acción en la lista de lesionados desde finales del mes de abril tras verse afectado de manera simultánea por una inflamación en el tobillo izquierdo y las molestias en el brazo de lanzar. Este regreso a la actividad monticular representa un alivio para la rotación de Toronto, considerando que el veterano lanzador se encuentra a solo un ponche de alcanzar la histórica cifra de los 3,500 abanicados en su ilustre trayectoria en las Mayores.
Aunque la gerencia de los Azulejos prefiere mantener la cautela debido a la complejidad de las lesiones en la zona del antebrazo, el optimismo ha vuelto al dugout respecto al retorno de su abridor estrella. Las próximas evaluaciones médicas serán determinantes para estructurar un programa formal de asignación de rehabilitación en las Ligas Menores, marcando el paso final para que Scherzer pueda reintegrarse al equipo grande y aportar su liderazgo en la rotación de cara a la segunda mitad del calendario regular.
