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Santo Domingo.- En los últimos años, la República Dominicana ha registrado un notable desarrollo económico reflejado en el poder adquisitivo de una población juvenil que cada vez logra captar más ingresos a menor edad.

Sin embargo, mejorar las finanzas personales no siempre requiere ganar más dinero; en muchos casos, pequeños cambios en la planificación de la administración de los ingresos pueden marcar la diferencia, ayudar a controlar los gastos y evitar problemas financieros a largo plazo.

En cambio, cuando una persona no tiene planificación, a los pocos días de cobrar su sueldo desconoce hacia dónde se fue el dinero, enfrentándose a un vacío recurrente que no responde a la mala suerte sino a una alarmante falta de control.

Detrás de este fenómeno no hay mala suerte sino una alarmante falta de control, según explica la experta en finanzas Keysha Díaz al atribuir este comportamiento a la ausencia de hábitos económicos básicos.

«El error más común que he identificado es el hecho de no saber cuánto ganan y cuánto gastan», advierte textualmente la máster en finanzas al analizar el comportamiento de las personas.

A esta falta de control sobre el propio dinero se suma la peligrosa costumbre de vivir de las apariencias por encima del nivel real de ingresos, golpeando fuertemente la economía personal.

Los «gastos hormiga»
«Son aquellos gastos que primero son pequeños, pero también son frecuentes y automáticos», define Díaz al explicar cómo estas compras impulsivas se comen el sueldo sin darnos cuenta.

Un café de 150 pesos no parece gran cosa, pero repetirlo todos los días representa una fuga de 4,500 pesos al mes que nadie contabilizó nunca dentro de su presupuesto.

«No está mal que yo me beba mi café, pero tengo que tener consciencia de lo que estoy gastando», aclara la especialista para recomendar un equilibrio real en nuestras rutinas.

Señales de alerta
«Utilizan la tarjeta de crédito para cosas básicas por falta de liquidez», señala la contadora como una alerta innegable de que las finanzas personales están seriamente desbalanceadas.

Pagar solo el mínimo de esa tarjeta y pedir un préstamo para saldar otra deuda crea un ciclo destructivo del cual resulta sumamente difícil salir cuando intervienen prestamistas informales.

«Si tú estás ahogado en deudas, yo personalmente no recomendaría entrar en un San», advierte la experta, indicando que primero se debe resolver el problema de fondo para no hundirse más.

Ruta de recuperación
El primer paso para encarrilarse es conocer a fondo la realidad financiera propia para determinar cuánto entra realmente cada mes y en qué renglones se está yendo ese capital.

«Si no tienes conocimiento de nada, yo recomendaría comenzar por anotar tus gastos diarios», sugiere Díaz, afirmando que esto aporta una claridad fundamental, aunque resulte incómodo al principio.

El segundo paso consiste en distribuir los ingresos adaptando la conocida regla del 50-30-20 a la realidad particular de cada persona sin aplicarla como una fórmula rígida e inamovible.

Dejar un porcentaje para gustos personales es vital porque, según explica la entrevistada, existe una lógica psicológica donde la gente se siente abrumada si paga sin dejarse nada para sí misma.

Ahorrar con el mínimo
Con un sueldo mínimo de 17,000 pesos el verdadero reto no es la cantidad disponible sino el hábito de apartar dinero comenzando con sumas pequeñas para crear la costumbre.

«A los ahorros hay que ponerles nombre y propósito porque cualquier cosa que pueda surgir la voy a tomar de ahí», enfatiza la auditora empresarial sobre la importancia de definir metas.

Por otro lado, las recomendaciones de Díaz van de la mano con las que hace la Dirección General de Protección al Consumidor (ProUsuario),entidad que considera que el descontrol económico suele arrastrarse desde la niñez cuando no se enseñó a distinguir entre necesidades y simples deseos.

Prousuario establece que es recomendable involucrar a los niños en las decisiones de compra cotidianas, mostrando con ejemplos concretos cómo cada gasto reduce irremediablemente lo disponible para otra cosa.

A modo de conclusión, la egresada del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) asegura que: «Tú eres el promedio de las cinco personas que tengas más cerca», recordando que un entorno sin metas claras terminará arrastrándonos hacia el mismo hoyo económico.

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