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Motivador e inspirador resultó el encuentro celebrado este martes entre el gobernador del Banco Central, el ministro de Hacienda y Economía y el superintendente de Bancos, con los principales líderes de la banca nacional. No sólo por la talla de sus protagonistas, sino, sobre todo, por los compromisos asumidos y la firme decisión de trabajar al unísono para convertirlos en realidad.

Las prioridades trazadas por estos actores, según sus propias palabras, son tres, cada una de ellas de trascendencia vital en tiempos donde soplan vientos de incertidumbre desde el frente externo: preservar la estabilidad cambiaria, aprovechar los márgenes disponibles para seguir flexibilizando la política monetaria y, finalmente, impulsar con mayor vigor la inversión pública.

Sobre los recientes movimientos en el tipo de cambio, el gobernador Héctor Valdez Albizu afirmó que no existen fundamentos macroeconómicos que justifiquen la volatilidad observada, más allá del componente estacional propio de septiembre, cuando se incrementan las compras de inventario para las ventas de fin de año. Se trata, por tanto, de una perturbación transitoria que el Banco Central sabrá encarar, de ser necesario, con el respaldo de sus reservas internacionales. A este esfuerzo contribuirá, como él mismo anunció, la inminente aprobación por la J unta Monetaria de la reforma al Reglamento Cambiario, que estuvo en consulta pública durante un mes. Dicho instrumento deberá, a nuestro entender, estrechar el cerco a las maniobras especulativas, garantizando que las divisas cumplan su verdadera misión: servir a las necesidades reales de la economía.

En lo que respecta a la política monetaria, el mercado da prácticamente por descontado que la Reserva Federal retomará los recortes en su tasa de interés de referencia, lo que abrirá la puerta para que nuestro Banco Central haga lo propio, sin riesgo de que se amplíe la brecha con respecto a la Fed. Esa flexibilización podría insuflar oxígeno adicional al crecimiento, con el propósito de que la economía dominicana logre en 2025 una expansión mínima de 3% del PIB.

A este impulso se sumará, como expresó el ministro Magín Díaz, “la determinación del Gobierno”,palabra de gran peso y resonancia, de enfrentar la desaceleración y estimular la actividad económica, sobre la base de una absoluta coordinación de las políticas fiscal, monetaria y económica, y mediante un aumento significativo de la inversión pública. No es un detalle menor: en 2024 ésta apenas alcanzó 1.6% del PIB, cuando para países como República Dominicana se recomienda un rango entre 4% y 6%.

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