De la adhesión a la OTAN a las críticas por su fiesta «salvaje»: Los hechos que han marcado a la Primera Ministra de Finlandia

«Me decepciona que se haya hecho público. Pasé la noche con amigos. De fiesta, bastante salvaje, sí. Bailé y canté». Con estas palabras, la Primera Ministra de Finlandia, Sanna Marin, dio la cara ante la opinión pública tras la filtración de un video en el que aparece en una fiesta junto a otras personas en una casa particular. Las imágenes, que muestran a la gobernante bailando de rodillas con los brazos detrás de la cabeza, han abierto una polémica en el país europeo.

Fue tanto el escándalo que se armó a raíz de la publicación de este video por un medio de comunicación, que la Mandataria de 36 años se sometió a un test de drogas «para limpiar su reputación» y «borrar tales sospechas» de que consume algún tipo de sustancia. «A mí también me concierne la presunción de inocencia y me gustaría que no se lanzasen estas acusaciones», señaló este viernes.

Este hecho es un episodio más de la corta pero intensa carrera política de la líder socialdemócrata, que llegó al poder de Finlandia en diciembre de 2019 a los 34 años, convirtiéndose en ese momento en la gobernante más joven del mundo.

Marin ha debido lidiar con momentos como la pandemia de covid-19 y la guerra en Ucrania, llegando incluso a liderar un proceso que hasta hace un tiempo era impensado: la adhesión de Finlandia a la OTAN junto a Suecia, desatando la furia de las autoridades de Rusia.

Una millennial en el poder

Sanna Mirella Marin nació en Helsinki el 16 de noviembre de 1985. Fue criada por dos mujeres -su madre y la pareja de ésta- luego de que sus padres se separaran cuando ella era una niña. Para pagar sus estudios superiores, la joven Sanna trabajaba como oficinista mientras estudiaba en la Universidad de Tampere, de la cual se graduó en 2012 como licenciada en Ciencias Administrativas. «Fui la primera de mi familia en licenciarme», ha señalado públicamente.

En esa misma época comenzaba su carrera política. Fue elegida vicepresidenta del Partido Socialdemócrata Finlandés (SDP) en 2010; en 2012 dirigía el consejo municipal de Tampere; en 2015 llegó al Parlamento de Finlandia y en junio de 2019 fue designada ministra de Transporte y Comunicaciones. El salto final lo dio en diciembre de ese año, cuando fue elegida Primera Ministra al mando del SDP, en un gobierno de coalición junto al liberal Partido de Centro, la Alianza de Izquierdas y el Partido Popular Sueco.

Sus medidas dieron que hablar desde el primer día, con el anuncio de un gabinete con mayoría femenina (12 mujeres y 7 hombres), con varias ministras menores de 35 años al igual que ella. También ha presentado iniciativas como dar cerca de siete meses de postnatal tanto para padres como para madres y la reducción de la jornada laboral, actualmente de 40 horas semanales.

Su llegada al poder supuso un fuerte cambio generacional en la política finlandesa: como buena «millennial», durante su campaña y hasta ahora utiliza mucho su cuenta de Instagram, donde comparte tanto fotos de su trabajo como de su vida privada. Ahí, por ejemplo, publicó una imagen de su matrimonio en 2020 con el ex futbolista Markus Räikkönen, con quien tiene una hija nacida en 2018.

Desde que asumió, Marin ha sido sometida al escrutinio público, mucho más que sus antecesores, en gran parte por su juventud. En 2020 fue criticada por aparecer en la portada de una revista finlandesa con una chaqueta considerada demasiado escotada, y en julio de este año se le cuestionó su presencia en un festival de rock, mientras el mundo está en vilo por hechos como la guerra en Ucrania.

La Premier ha defendido siempre que es una persona con ganas de pasarlo bien como cualquiera de su edad. No obstante, en diciembre de 2021 tuvo que disculparse públicamente tras salir de fiesta hasta las 4 de la mañana sin su teléfono del trabajo, por lo que no se le informó que había estado en estrecho contacto con una persona que había dado positivo al covid-19.

Del covid-19 a la guerra

El perfil mediático y progresista de Sanna Marin le ha valido la atención internacional desde que asumió en el gobierno. Sus medidas empleadas durante la pandemia de covid-19, donde además de decretar confinamientos y cerrar fronteras implementó una estrategia comunicacional importante, le significaron el reconocimiento en todo el mundo. A principio de este año, eliminó todas las restricciones.

Este escenario le dio otro estatus a la gobernante finlandesa. En 2020 fue uno de los mandatarios que formaron el llamado grupo de países «frugales» que se plantaron frente al liderazgo de Angela Merkel en la Unión Europea en la discusión sobre el plan de recuperación económica post pandemia en el bloque.

Pero sin dudas que la Primera Ministra pasará a la historia como la política que lideró el proceso de adhesión de Finlandia a la OTAN, poniendo fin a décadas de neutralidad. Se trata de un paso importante e impensado hace unos años, que tuvo un vuelco a raíz de la guerra en Ucrania.

Tras ese conflicto, los políticos finlandeses comenzaron a debatir la idea de romper con la neutralidad y unirse a la Alianza Atlántica, algo que ciertamente molesta en la vecina Rusia. Mientras seguía la discusión, Sanna Marin entablaba reuniones con las autoridades suecas y otros personeros europeos, tanteando terreno.

Finalmente, en mayo de 2022 el Parlamento finlandés aprobó la medida con una amplia mayoría. Ahora corresponde a los países de la OTAN visar el ingreso de Finlandia y Suecia, paso que de todos modos podría ser entorpecido por Turquía, que ya ha mostrado objeciones.

Este cambio radical en la política finlandesa tendrá el sello de Marin. Mientras, la Premier sigue lidiando con las críticas internas y la divulgación de videos de sus fiestas.

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