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No todo lo que aparece en el último boletín epidemiológico del Ministerio de Salud Pública cuenta una historia de aumento de enfermedades. Algunas cifras bajan. Otras permanecen dentro de los niveles esperados. Y hay señales que, aunque todavía no representan un brote, obligan a los servicios de salud a mirar más de cerca.

Durante la semana epidemiológica 32, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica identificó 53 alarmas en establecimientos ubicados en 24 de las 40 Direcciones Provinciales y de Áreas de Salud. La mayor cantidad correspondió a enfermedad febril hemorrágica, con 29 señales, seguida de parálisis flácida, varicela y enfermedades respiratorias, además de notificaciones por muertes, meningitis, muerte materna, tuberculosis presuntiva y otros eventos.

No se trata, advierte el propio Ministerio, de 53 brotes. Son señales que requieren investigación para determinar qué está ocurriendo. En la misma semana fueron notificadas 975 enfermedades de declaración obligatoria inmediata, aunque solo el 77 % de esas notificaciones llegó dentro del tiempo establecido.

Mientras el sistema mira esas señales, algunas de las enfermedades que históricamente mantienen ocupada a la vigilancia epidemiológica muestran un comportamiento favorable. El dengue, por ejemplo, registró nueve casos confirmados durante la semana y se mantiene dentro de la zona de seguridad del corredor endémico. Los casos sospechosos continúan descendiendo, aunque Salud Pública insiste en que la enfermedad permanece endémica y que las condiciones ambientales siguen favoreciendo al mosquito transmisor.

La malaria presenta una fotografía todavía más favorable. Los casos confirmados acumulados hasta la semana 32 pasaron de 701 en 2025 a 130 este año, una reducción de 82 %. El Ministerio atribuye parte de este comportamiento a una transmisión cada vez más focalizada y mantiene las acciones de vigilancia, diagnóstico y control vectorial.

La mortalidad materna también muestra una reducción nacional: 84 muertes acumuladas frente a 111 en igual período de 2025, para una disminución de 24 %. La mortalidad infantil, por su parte, bajó 7 %, de 1,210 a 1,131 casos, mientras las muertes infantiles neonatales pasaron de 979 a 911.

Pero las cifras nacionales tienen otra historia cuando se mira el territorio. La Altagracia, por ejemplo, registra un aumento de 71 % en las muertes infantiles acumuladas y de 131 % en las muertes infantiles neonatales, al pasar estas últimas de 13 a 30. Peravia, Puerto Plata y San Cristóbal también presentan incrementos en algunos de estos indicadores.

Y hay una última cifra que merece atención: la vigilancia no cubre por igual a todo el sistema. De los 2,914 establecimientos habilitados para reportar enfermedades, 2,707 lo hicieron, para una cobertura de 93 %. En el segundo y tercer nivel la cobertura descendió a 90 %, con varias provincias por debajo de lo esperado.

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