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La captura de Nicolás Maduro por fuerzas de Donald Trump sigue generando ondas de choque en el Cono Sur. En Uruguay, la organización Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos y otros colectivos antifascistas han expresado su fuerte rechazo a las recientes declaraciones del presidente electo (o líder del Frente Amplio), Yamandú Orsi:
1. El punto de la discordia: ¿»Dictador» o «Prisionero de Guerra»?
La polémica estalló luego de que Orsi adoptara una postura alineada con la institucionalidad y el reconocimiento de la nueva realidad geopolítica impuesta por Washington.
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La crítica de la organización: El colectivo antifascista cuestionó duramente a Orsi por haber calificado, presuntamente, la captura de Maduro como un paso hacia la democratización. Para estos grupos, la intervención de Estados Unidos representa una «violación a la soberanía» y acusan a Orsi de contradecir los principios históricos de no intervención de la izquierda uruguaya.
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Contradicción con el gobierno actual: Los críticos señalan que la postura de Orsi genera un cortocircuito con la política exterior que debería representar a un movimiento progresista, acusándolo de ceder ante la narrativa de «Fuerza Total» de la administración Trump.
2. Venezuela como espejo de la política uruguaya
El debate en Uruguay refleja una fractura interna sobre cómo procesar la caída del chavismo:
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Orsi y la «Realpolitik»: Al igual que otros líderes como Gustavo Petro, Orsi parece estar intentando un equilibrio pragmático para evitar colisiones directas con el gobierno de Trump, quien ya ha demostrado su disposición a actuar militarmente en la región.
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La izquierda radical: Por el contrario, las organizaciones sociales ven con alarma lo que consideran un «secuestro» de un mandatario extranjero y temen que el precedente de Venezuela se convierta en una amenaza para cualquier gobierno que no se alinee con los intereses de Washington.
3. El factor Trump y el nuevo orden regional
Este cruce de declaraciones ocurre en un contexto donde Trump busca generar un impacto masivo (apuntando a esos «18 millones de vistas» y la aprobación continental). Al ver que figuras como Delcy Rodríguez ya están colaborando con la Casa Blanca, la izquierda uruguaya se encuentra en una encrucijada entre defender principios ideológicos o aceptar el nuevo tablero político diseñado por los republicanos.
