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DUELO NACIONAL EN BANGLADESH: MUERE KHALEDA ZIA, LA PRIMERA MUJER EN DIRIGIR EL DESTINO DEL PAÍS
Bangladesh y el mundo político del sur de Asia lamentan hoy la partida de Khaleda Zia, ex primera ministra y líder indiscutible del Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP), quien falleció este martes 30 de diciembre a los 80 años. Zia, cuya salud se había deteriorado gravemente en los últimos meses debido a complicaciones crónicas de salud y años de arresto domiciliario, fue una figura central que definió la trayectoria democrática del país tras el fin del régimen militar en la década de 1990. Su fallecimiento marca el fin de una era en la política bangladesí, caracterizada por la feroz rivalidad dinástica y su lucha incansable por los valores del nacionalismo y la soberanía.
Nacida en 1945, Khaleda Zia entró en la arena política tras el asesinato de su esposo, el presidente Ziaur Rahman, en 1981. A pesar de no tener experiencia previa, asumió el liderazgo del BNP y se convirtió en el rostro de la resistencia contra la dictadura militar de Hussain Muhammad Ershad. Su ascenso culminó en 1991, cuando hizo historia al convertirse en la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en Bangladesh, rompiendo barreras de género en una sociedad profundamente conservadora y estableciendo un sistema de gobierno parlamentario que transformaría la estructura administrativa de la nación.
Durante sus dos mandatos no consecutivos (1991-1996 y 2001-2006), Zia impulsó reformas económicas significativas y puso un énfasis especial en la educación de las niñas y el empoderamiento de la mujer en las zonas rurales. Sin embargo, su carrera también estuvo marcada por una confrontación política permanente con Sheikh Hasina, líder de la Liga Awami. Esta rivalidad, conocida popularmente como la «Batalla de las Begums», polarizó a la nación durante tres décadas, alternando periodos de crecimiento económico con ciclos de huelgas, protestas violentas y acusaciones mutuas de autoritarismo y corrupción.
Los últimos años de su vida fueron particularmente difíciles, marcados por batallas legales que sus seguidores calificaron de persecución política. En 2018, fue condenada por cargos de corrupción relacionados con un orfanato, lo que la alejó de la vida pública activa. A pesar de recibir una suspensión de su condena por razones humanitarias que le permitió permanecer en su residencia de Daca, las restricciones a su movilidad y la negativa del gobierno a permitirle viajar al extranjero para recibir tratamiento médico especializado se convirtieron en un punto de fricción constante entre la oposición y el oficialismo hasta sus últimos días.
El legado de Khaleda Zia es objeto de un intenso debate en Bangladesh. Para sus partidarios, fue la «Madre de la Democracia» que defendió la identidad islámica y nacionalista del país frente a las influencias externas. Para sus críticos, su gestión se vio empañada por la incapacidad de frenar el ascenso del extremismo religioso y por escándalos de mala administración. No obstante, nadie cuestiona su carisma y su capacidad de movilización de masas, elementos que permitieron al BNP mantenerse como una fuerza política robusta incluso en los momentos de mayor represión.
Con su partida, Bangladesh enfrenta un vacío de liderazgo en la oposición que podría alterar el equilibrio político de cara al 2026. Miles de simpatizantes han comenzado a congregarse en la capital para rendirle homenaje, en medio de un despliegue de seguridad reforzado para evitar disturbios. La muerte de Khaleda Zia no solo cierra un capítulo personal de sacrificio y poder, sino que obliga a la nación a reflexionar sobre la posibilidad de una reconciliación nacional que supere las divisiones que ella y su eterna rival personificaron durante casi medio siglo.
