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«El cambio no es negociable»: Capriles desafía la ‘Pax Petrolera’ de Trump y exige una transición real en Venezuela

Desde Caracas, el parlamentario rompe el silencio para advertir que la reconstrucción del país no puede limitarse a un acuerdo energético entre Washington y el interinato de Delcy Rodríguez.

En un momento de máxima tensión geopolítica tras la captura de Nicolás Maduro, el dirigente opositor Henrique Capriles Radonski ha lanzado un desafío directo a la narrativa de «normalización forzada» que intenta imponerse en el país. Durante su reciente intervención en la Asamblea Nacional, Capriles fue tajante: la crisis venezolana no se resolverá con una «paz pactada» a puertas cerradas, sino con una democratización profunda que devuelva el poder real a los ciudadanos. Sus declaraciones ponen el foco en las grietas de la transición tutelada por Estados Unidos, cuestionando si el futuro de la nación se está decidiendo en las refinerías y no en las urnas.

Contra el «Pacto de Sombras» y la Tutela Energética

El núcleo de la advertencia de Capriles reside en la naturaleza de los acuerdos que la administración de Donald Trump ha comenzado a tejer con la presidencia interina de Delcy Rodríguez. Mientras los mercados internacionales celebran el retorno del crudo venezolano, el sector democrático teme que la estabilidad económica se convierta en una «trampa de continuidad» para el aparato del chavismo sin Maduro.

  • Soberanía vs. Transacción: Capriles enfatizó que «el tema petrolero es fundamental para los venezolanos, no para Estados Unidos», exigiendo transparencia total sobre los alcances de los nuevos contratos energéticos.

  • Presos Políticos como Condición: El parlamentario demandó la liberación inmediata, plena y sin condiciones de todos los presos políticos, rechazando que sus vidas sean utilizadas como piezas de canje en las mesas de negociación internacional.

  • Fin de la Soberbia: En un llamado a la unidad del arco opositor, instó a bajar los niveles de confrontación interna: «No estamos en una competencia de soberbias, sino en un proceso para recuperar la democracia».

El dilema de la legitimidad en la era post-Maduro

La postura de Capriles refleja una preocupación creciente en la capital: la posibilidad de que Venezuela pase de una dictadura personalista a una gestión tecnocrática tutelada desde Washington, donde el petróleo fluya pero las libertades civiles permanezcan bajo control. Sus palabras resuenan como un ultimátum para el «Consejo de Paz» (Board of Peace), instando a que la Fase 2 de la transición incluya plazos electorales concretos y el desmantelamiento de las estructuras de represión que aún operan bajo el mando del interinato.

«Queremos que el Gobierno cambie, esto no puede ser una paz pactada. El objetivo no es solo que el país funcione, sino que el país sea libre.»Henrique Capriles Radonski, Caracas, 19 de enero de 2026.

La intervención de Capriles ocurre mientras Delcy Rodríguez intensifica sus reuniones con el sector empresarial, buscando proyectar una imagen de recuperación económica acelerada. Sin embargo, para los sectores que exigen un cambio de raíz, la «paz» que ofrece el interinato es vista como una tregua frágil que ignora las causas estructurales del colapso venezolano. El tablero de ajedrez en Caracas se complica: por un lado, la eficiencia petrolera bajo el sello de Trump; por el otro, la demanda histórica de una democracia que no acepte sustitutos.

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