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Este martes 6 de enero de 2026, el panorama energético global ha dado un giro radical. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la firma de un acuerdo estratégico con el gobierno interino de Venezuela, encabezado por Delcy Rodríguez, para reanudar de forma masiva e inmediata las exportaciones de crudo hacia territorio estadounidense.
Los puntos clave del acuerdo:
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Suministro Garantizado: El pacto establece el envío de hasta 1.5 millones de barriles diarios a las refinerías del Golfo de México en un plazo de seis meses, buscando reducir drásticamente los precios de la gasolina en EE. UU..
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Reactivación de Chevron y Multinacionales: Se otorgarán licencias especiales y garantías de seguridad para que empresas como Chevron, ExxonMobil y Halliburton retomen el control operativo de los campos más productivos en la Faja del Orinoco.
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El factor Maduro: Trump subrayó que este flujo de «petróleo de libertad» es posible gracias a la captura de Nicolás Maduro, asegurando que la riqueza venezolana ya no financiará el narcoterrorismo, sino que servirá para la reconstrucción del país bajo la supervisión de Washington.
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Fondo de Estabilización: Parte de los ingresos generados por estas ventas será depositado en cuentas controladas internacionalmente para ayuda humanitaria y el pago de deuda externa, evitando que el capital sea desviado por estructuras remanentes del antiguo régimen.
Reacciones Internacionales
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Caracas: Delcy Rodríguez calificó el acuerdo como un «paso pragmático» necesario para evitar el colapso total de la economía venezolana y estabilizar el sistema eléctrico nacional.
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Oposición: Sectores ligados a María Corina Machado han expresado cautela, advirtiendo que la prioridad debe seguir siendo la convocatoria a elecciones libres y no solo el intercambio comercial.
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Mercados: Tras el anuncio, el precio del barril de crudo WTI experimentó una caída del 4%, ante la expectativa de una mayor oferta en el mercado global para este 2026.
Este movimiento consolida la estrategia de «paz a través de la fuerza y el comercio» de la administración Trump, utilizando la infraestructura petrolera de Venezuela como el motor principal de la transición política en la región
