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Sentinel-5 lanza sus primeras imágenes de gases atmosféricos y cambia la forma de ver el aire que respiramos
El satélite Sentinel-5, parte del programa europeo Copernicus, ha enviado sus primeras imágenes que mapean a escala global la composición de la atmósfera, marcando un hito en la vigilancia del medio ambiente.
Entre las imágenes destacadas figura un mapa mundial del ozono estratosférico, clave para proteger la Tierra de la radiación ultravioleta, así como mapas regionales que muestran concentraciones de gases contaminantes —como dióxido de nitrógeno, formaldehído y dióxido de azufre— sobre zonas de Medio Oriente, África, Sudáfrica y un volcán en Rusia.
El satélite —identificado técnicamente como Sentinel‑5A— orbita la Tierra desde agosto de 2025 a una altitud de 832 km, en una órbita polar heliosíncrona que le permite cubrir todo el planeta con un barrido diario.
Su espectrómetro de imágenes de alta resolución trabaja en siete bandas espectrales (ultravioleta, visible, infrarrojo cercano y de onda corta), lo que le permite medir un amplio conjunto de gases traza: ozono, dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre, formaldehído, metano, monóxido de carbono, aerosoles, entre otros.
Aunque Sentinel-5A aún está en fase de calibración y ajuste, estos primeros datos ya demuestran su gran potencia operativa. Las imágenes preliminares anticipan lo que podría ser una herramienta esencial para seguir, con precisión, la evolución de la calidad del aire, emisiones contaminantes y estados atmosféricos críticos.
La información generada por Sentinel-5 no solo tiene valor científico: está pensada también para apoyar políticas públicas de control de contaminación, salud ambiental, cambio climático y monitoreo de eventos puntuales (como erupciones volcánicas o incendios), con datos actualizados casi en tiempo real.
Además, esta misión representa un salto importante para la vigilancia global de la atmósfera. Sentinel-5 complementa a otros satélites del programa Copernicus (por ejemplo, Sentinel‑4, que monitorea Europa y el norte de África desde órbitas geoestacionarias) con un alcance planetario y frecuencia diaria.
En resumen: con sus primeras imágenes, Sentinel-5 ya se perfila como una herramienta clave para entender cómo respira el planeta —su atmósfera—, detectar amenazas al aire que respiramos y ofrecer datos de alto valor para la ciencia, la salud pública y la gestión ambiental global.
