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A una semana de la captura de Maduro, la realidad del país se debate entre la esperanza de las liberaciones y la reconfiguración económica:
Vigilia y frustración: La espera por los presos políticos
Miles de personas permanecen a las afueras de centros de detención como El Helicoide, Tocorón y la sede de la PNB en Caracas.
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Goteo de liberaciones: A pesar del anuncio del régimen de transición de realizar excarcelaciones masivas, la ONG Foro Penal reporta que solo 9 de los 811 presos políticos han sido puestos en libertad hasta el momento.
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Extranjeros en vilo: Se ha detallado que hay 87 ciudadanos extranjeros detenidos, incluyendo estadounidenses, cuyas familias exigen una resolución inmediata bajo la nueva administración de Delcy Rodríguez.
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Llamado internacional: Amnistía Internacional calificó las pocas liberaciones como un «alivio necesario pero insuficiente» y exigió el fin inmediato de todas las detenciones arbitrarias.
El «Plan Trump» para la reconstrucción petrolera
Desde la Casa Blanca, Donald Trump ha dejado claro que el interés de EE. UU. en la transición es estratégico y económico:
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Inversión masiva: Trump anunció planes para que compañías estadounidenses inviertan USD 100.000 millones en la reconstrucción y expansión de la industria petrolera venezolana.
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Control total: El mandatario reafirmó que será Washington quien decida qué empresas podrán operar en suelo venezolano.
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Cooperación inteligente: Trump reiteró que su relación con Delcy Rodríguez es «muy buena» y que probablemente se reunirá con sus representantes pronto. «Han sido muy inteligentes en la forma en que han actuado con nosotros», sentenció tras la incautación y posterior devolución del buque petrolero Olina.
Efecto dominó: Represión en Nicaragua
La caída de Maduro ha provocado reacciones en sus aliados cercanos. En Nicaragua, el régimen de Ortega ha detenido a al menos 60 personas por el simple hecho de celebrar la captura de Maduro en redes sociales o de forma privada, buscando sofocar cualquier chispa de rebelión similar en Centroamérica.
Mientras tanto, en las cortes de Nueva York, el proceso contra Nicolás Maduro sigue su curso, con el dictador declarándose «prisionero de guerra», mientras el mundo observa si la transición liderada por Rodríguez cumple con las exigencias de democracia plena impuestas por Trump.
