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Apple ha llegado a un acuerdo judicial por el cual compensará a determinados clientes con pagos de hasta 95 dólares por dispositivo, tras una demanda colectiva relacionada con la privacidad y el funcionamiento de su asistente virtual, Siri. Esta resolución pone fin a un largo proceso legal en el que se cuestionaba el manejo de las grabaciones de voz, obligando a la tecnológica de Cupertino a establecer un fondo de reparación para los usuarios afectados que cumplan con los criterios de elegibilidad.
El proceso de compensación está dirigido a aquellos propietarios que reportaron activaciones accidentales o preocupaciones sobre la recopilación de datos de audio sin un consentimiento explícito claro. La compañía, aunque ha defendido la integridad de sus protocolos de seguridad, ha optado por este acuerdo para mitigar los riesgos legales y reafirmar su compromiso con la protección de la privacidad de sus consumidores, un pilar fundamental de su identidad de marca.
Para acceder a este beneficio, los usuarios elegibles deberán presentar una reclamación formal a través de los canales oficiales establecidos por el tribunal, demostrando la propiedad de los dispositivos durante el periodo señalado en la demanda. Este movimiento subraya la creciente presión regulatoria sobre las grandes tecnológicas en materia de transparencia de datos, sentando un precedente importante sobre cómo las empresas deben gestionar la interacción entre la inteligencia artificial y la intimidad de los usuarios en el hogar y el entorno profesional.
