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Las 5 contraseñas que debes cambiar hoy mismo (y cómo protegerte mejor)
Expertos en ciberseguridad advierten que millones de usuarios siguen empleando claves extremadamente sencillas que facilitan el trabajo de los ciberdelincuentes. Un análisis de credenciales filtradas revela que las combinaciones más repetidas continúan siendo las mismas de siempre y están poniendo en riesgo datos personales, cuentas bancarias y archivos en la nube.
Las cinco contraseñas que aún siguen apareciendo con mayor frecuencia en listas de filtraciones son: 123456, 123456789, 111111, password y qwerty. A pesar de los constantes llamados de atención, estas claves persisten por la comodidad de recordarlas, pero pueden ser descifradas en segundos mediante programas automatizados que prueban millones de combinaciones por minuto.
El peligro aumenta cuando se reutiliza una misma contraseña en distintos servicios: si un atacante consigue acceso a una cuenta, podrá probar la misma clave en correos, redes sociales, tiendas en línea y servicios de almacenamiento, multiplicando el daño potencial. Además, las herramientas modernas de cracking explotan precisamente esa previsibilidad humana.
¿Cómo crear contraseñas más seguras? Los especialistas recomiendan claves de al menos 12 caracteres que combinen mayúsculas, minúsculas, números y símbolos; evitar palabras comunes, fechas de cumpleaños o nombres de familiares; y no repetir la misma contraseña en varias plataformas. Una técnica práctica es usar fragmentos de frases personales (ej.: una línea de una canción) mezclados con números y signos para facilitar el recuerdo sin sacrificar complejidad.
Para quienes olvidan con facilidad o manejan muchas cuentas, los gestores de contraseñas ofrecen una solución segura: generan claves robustas y las almacenan cifradas, de modo que el usuario solo necesita memorizar una contraseña maestra. Además, es fundamental habilitar la verificación en dos pasos (2FA) siempre que esté disponible, preferiblemente usando una app de autenticación o claves físicas en lugar de SMS cuando sea posible.
La ciberseguridad comienza con hábitos sencillos: cambiar inmediatamente cualquiera de las cinco claves mencionadas, actualizar contraseñas periódicamente, activar 2FA y utilizar gestores de contraseñas. Adoptar estas prácticas reduce drásticamente el riesgo de convertirse en víctima de un ciberataque.
