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La multinacional Meta ha implementado medidas drásticas de supervisión sobre su plantilla tecnológica y ha puesto en marcha un nuevo plan de ajuste que contempla la salida de miles de trabajadores. La estrategia de la compañía refleja un endurecimiento en las políticas de rendimiento y seguridad interna en plena carrera por el desarrollo de inteligencia artificial.
Las acciones clave que definen esta nueva etapa de la empresa tecnológica incluyen:
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Sistemas de monitoreo avanzados: La dirección de la compañía ha comenzado a implementar herramientas de software de registro de pulsaciones (keyloggers) en los equipos de los desarrolladores dedicados a proyectos de Inteligencia Artificial para auditar con precisión sus jornadas laborales y la velocidad de entrega de código.
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Reducción de la fuerza laboral: Meta ha ejecutado el despido de 8,000 empleados adicionales dentro de sus diferentes departamentos, extendiendo la ola de recortes que ha venido afectando al sector tecnológico global.
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Justificación de las medidas: Desde la cúpula directiva se argumenta que este estricto control de productividad y la optimización de los equipos son necesarios para mantener la competitividad y acelerar los plazos de entrega en sus modelos de lenguaje y soluciones de IA.
